Hablale al bebé durante el día. Encontrá siempre una excusa para hablarle. Algunos estudios han demostrado que la cantidad y calidad de las interacciones verbales, contribuyen en el aprendizaje del lenguaje por parte del niño.
Explorá los ritmos del lenguaje. Incentivá a tu hijo a asimilar los ritmos del lenguaje a través de juegos, canciones y poesía.
Lee temas variados a tu hijo, y establecé un ritual diario de lectura.
Desde el nacimiento, los niños adoran que se les hable, más aún si los miras mientras hablas. Algunos estudios han mostrado, que una fuerte conexión entre el número de conversaciones o balbuceo que un niño comparte con los adultos le ayuda rápidamente a su desarrollo intelectual.
