La disciplina es la segunda cosa más importante que le das a tu hijo. El amor es la primera.
El significado original de la palabra disciplina es enseñanza – no castigo. Y la meta de esta enseñanza es el auto-control – ayudar a tu hijo a saber y a aprender "Aquí es donde debo detenerme. Y yo puedo auto-detenerme."
Un niño de 4 ó 5 años que conozca sus propios límites es un niño seguro y firme: el sabe que puede controlarse a sí mismo, y esto lo llena de orgullo. Un niño malcriado no conoce sus límites y tiende a fastidiar y fastidiar en una búsqueda desesperada por alguien que diga: "!No! !Es suficiente!" De acuerdo a Selma Fraiberg en The Magic Years (Los Años Mágicos), un niño que no esté disciplinado se siente falta de amor.
¿Cómo puedes tú, como padre ó madre, proporcionar esta enseñanza? Diciéndole a tu hijo, mediante palabras ó acciones, "Cada vez que hagas esto, yo debo detenerte – hasta que puedas detenerte por ti mismo."
Pegarle no es la Respuesta
Fijando Límites Paso a Paso
Pegarle no es la Respuesta
Mediante acciones no significa mediante castigo físico. Esto ya no es tolerable. No es ya respetuoso. Un niño raramente aprende por ser físicamente agredido. Y si aprende algo, es sólo para reprimir sus sentimientos y esconder su rabia. El resultado muy-similar-en-todos de esta maniobra: El niño se desquitará y expondrá su rabia más adelante.
Vivimos en una sociedad violenta. Cuando enseñamos a nuestros hijos que la violencia es la manera de solventar los desacuerdos, nosotros, como padres, estamos fomentando la violencia como una forma de vida. ¿Queremos hacer eso? Adicionalmente, podemos salirnos con la nuestra con el castigo físico sólo mientras seamos más grandes y astutos que nuestros hijos.
No obstante, la mayoría de nosotros fuimos golpeados cuando crecíamos. Como resultado, nos es difícil no reaccionar con el castigo cuando estamos fuera de control. Mi madre acostumbraba a darnos latigazos con una pequeña rama de un arbusto. Nosotros teníamos que recogerla. Siempre que me sucedía a mí, tanto ella como yo llorábamos todo el tiempo. No era otra cosa que algo traumático para ambos. Juré que nunca le haría eso a mis hijos. Sin embargo, cuando eran verdaderamente "malos", me sentía tentado por la violencia.
Cuando exageramos nuestra reacción en estas situaciones, fijamos un ejemplo para nuestros hijos de estar fuera de control precisamente en el momento en que queremos que ellos aprendan control. ¿Queremos hacer eso? Mi nieto de 5 años le dijo recientemente a su mamá (mi turbulenta hija), "Mami, nos sentiremos mejor si hablamos sobre esto cuando te hayas calmado."
Por eso es que cuando un niño pierde el control y necesita ser disciplinado, es crucial para los padres mantenerse calmados y bajo control, y siempre recordar que la meta es la enseñanza, no el castigo.
Fijando Límites Paso a Paso
Para los padres, la disciplina es algo duro de afrontar. Es difícil para los padres que trabajan fuera de la casa fijar límites cuando han estado fuera todo el día. Muchos padres-en-casa sienten que deberían "usar sus palabras" en vez de fijar y mantener límites firmes. Quizás ellos, también, ansían evitar la confrontación resultante cuando estableces límites. La disciplina es especialmente dura cuando los padres están estresados. Cuando te sientes fuera de control, estás conciente de la rabia que sientes contra tu hijo, y eso es atemorizante. ¿Cómo disciplinas cuando estás enfrentado a tales retos? Aquí te damos algunos lineamientos:
• Decidir con antelación qué es negociable y qué no es negociable, ayuda bastante. Por ejemplo, la seguridad no es negociable. Una vez que hayas determinado esto, te será fácil exponer reglas claras y las consecuencias, y ser definido y consistente.
• En lo que respecta a asuntos negociables, guarda tu disciplina para cosas importantes. Una andanada constante de "no" hace que todas se vean inconsecuentes. Es más emocionante observar a mami molestarse y sufrir las consecuencias.
• Estate calmada pero firme. De ser posible, sé consistente. De no serlo, no trates minuciosamente el punto..
• Cuando un niño pierde el control y necesita disciplina, rompe el ciclo de estar fuera de control con un intervalo, ó sosteniéndolo ó aislándolo.
• Tan pronto como hayas roto el ciclo, siéntate rápidamente y acércate de Nuevo. Explícale por qué hiciste lo que hiciste. Repite la frase "hasta que puedas detenerte a tí mismo.". Bríndale ideas sobre cómo lograr esto. Haim Ginott recomendaba que el padre ó madre le pase alguna de la responsabilidad al hijo cuando tenga 4 años: "Yo me pongo bravo cada vez que haces eso. A mí no me gusta estar bravo contigo. ¿Puedes darme alguna idea sobre como ayudarte a evitar que hagas eso antes de que nos metamos en problemas?" Si el niño hace una sugerencia, asegúrate de intentarla – y dale todo el crédito si funciona.
• Ayuda reflexionar sobre el comportamiento de un niño si éste siempre se repite. Pregúntate a tí misma, "¿Qué está diciendo mi hijo?" En algunos casos, el comportamiento es normal. Por ejemplo, mentir y robar es típico de un niño de 4-5 años. Mentir refleja un deseo de mantenerse fiel a un pensamiento deseable que la mentira representa. Robar es parte de un deseo del niño de ser "como" la persona a la cual le roba. Sin embargo, esto no significa que no debes disciplinar a tu hijo, porque deberías. Pero entender las metas escondidas del niño puede darte el balance que necesitas para no exagerar tus reacciones. Interpretar las acciones del niño puede ser para él más incisivo que cualquier otra forma de disciplina: "Yo sé que tú quieres que eso sea verdad, y yo también quisiera que fuera así, pero tú y yo sabemos mejor."
• Cuando se termine, pon en una balanza lo negativo con un positivo real: "Es tan bueno que eso se haya terminado, ahora podemos estar juntos nuevamente. Yo odio estar bravo contigo."
• Sobre todo, recuerda que todas tus acciones sirven de ejemplo para tu hijo sobre cómo él puede controlarse a sí mismo. Es una tremenda responsabilidad.
