Envejecimiento Intrínseco.
1) Envejecimiento Cronológico y Hormonal
La capacidad de regeneración de la piel disminuye.
La producción de sebo y sudor es menor.
La función de la barrera del Estrato Córneo es alterada.
La capacidad de retención de agua disminuye.
2) Mala Nutrición y Falta de Vitaminas
3) Ritmo de Vida
El tabaco. La piel de una fumadora tiene mucha mayor tendencia a deshidratarse, así como una deficiencia crónica de vitaminas y minerales, en particular vitamina C. Como el riego sanguíneo es más deficitario, la piel aparece apagada, castigada y falta de vida.
Comer de forma desequilibrada, consumir grasas animales en exceso y beber alcohol sin moderación son factores que multiplican los radicales libres y perturban la microcirculación. El alcohol ataca directamente la elastina de la piel.
4) No practicar Ejercicio Físico.
5) No Descansar y Dormir lo suficiente.
6) Alcohol
Envejecimiento Extrínseco
1) El Clima.
2) La Polución
3) Daño en los radicales libres
4) Toxinas-humo de cigarrillos
5) Contaminación
6) El Sol: Rayos Ultra-Violeta.
7) Clima, escape de autos, humo de cigarrillo, contaminación: son poderosos oxidantes.
Todos estos factores aceleran la producción de oxígeno reactivo que oxida la piel y el sebo, haciendo el envejecimiento más rápido a través de la pérdida de luminosidad y la aparición de arrugas y manchas Es difícil aislar la piel de los perjuicios que provocan,
además del tabaco otros factores externos como el sol, alcohol, higiene de vida (luz artificial, comidas abundantes, trasnochar).
Por vía interna, el tabaco actúa provocando una vasoconstricción de los pequeños vasos de la dermis, por lo tanto la circulación de la sangre se ve entorpecida, con menor nivel de oxígeno y se deshidrata más.
Es una piel que sufre, por lo tanto, se vuelve más frágil, opaca, grisácea.
Por la vía externa, los efectos del humo que desprende el cigarrillo asciende por el rostro actuando sobre los folículos, a veces cerrándolos y otros dilatándolos, provocando en ocasiones la formación de comedones.
Ejerce además un efecto en los ojos que pueden irritarse y edematizarse, acompañado en ocasiones por prurito. El parpadeo causado por esta irritación favorecerá la formación de las arrugas del contorno de ojos.
El cabello también sufre alteraciones, no sólo por estar menos irrigado sino, también, porque actúa como un depósito de humo que los vuelve frágil y quebradizo.
Otra zona que se ve notablemente afectada es la del contorno de la boca. En forma temprana, comienza la aparición de suaves y pequeñas arrugas, que con el tiempo se transforman en verdaderas cicatrices de no fácil resolución.
